
Hoy he venido a entregar unas líneas inspiradas en un compañero recurrente en nuestras vidas,
que a ratos ignoramos,
que muchas veces dejamos que nos domine,
que suele hacernos actuar de muchas formas,
que puede activar en nosotros un sin número de respuestas,
que tiene la capacidad de hacernos infinitamente fuertes,
y también,
y quizás ese sea su lado mas oscuro,
de destruirnos de la manera mas lapidaria y definitiva: El miedo.
El miedo siempre ha sido y siempre será componente importante en la conducta. Personalmente no creo en aquellos que dicen no sentirlo, considero que o es bloqueo, o es una valentía creada a partir de un episodio de temor.... un aprendizaje.
Convivimos a diario con él,
más de lo que pensamos,
más de lo que logramos percibir,
más de lo que nos gustaría,
más incluso, de lo que somos capaces de asumir.
Y es que está en cosas tan cotidianas como en la dueña de casa a la que le gustaría trabajar y ser independiente, pero no se esfuerza por hacerlo por miedo a la reacción del marido...,
en la joven que no disfruta de una vida sexual con su pareja por miedo a quedar embarazada...,
en los niños que se portan bien por miedo a los castigos...,
en el empleado que teme pedir un aumento de sueldo...,
en la joven que se sienta sola a leer un libro fingiendo que esta concentrada e interesada en lo que lee, cuando en el fondo está aterrorizada pensando en la posibilidad de no encontrar nunca al amor de su vida, de no sacar su carrera, de no ser lo que los demás esperan de ella...,
en el joven que también está aterrado por la presión de tener que satisfacer las expectativas de sus padres...,
en el viejo que no fuma ni bebe afirmando que así se siente con más energía y vitalidad, cuando en el fondo lo que sucede es que le aterra la posibilidad de morir...,
en la joven que teme al rechazo de sus padres por no estudiar lo que ellos quieren,
en el joven que adopta un estilo confrontacional y llamativo por miedo a ser ignorado por la sociedad al igual que lo es en su casa...,
en la pareja que pasea con una sonrisa en los labios encerrando el terror a hacerse viejos, el conformismo con el otro ante el terror de no encontrar a alguien mejor...,
en la mujer de 35 que se comporta como si tuviera 20 por el terror que le significa el paso de los años, la ausencia de una pareja estable, y sobretodo el pánico a que sea demasiado tarde para tener hijos...,
en el padre ausente que recuerda día a día al hijo que abandonó sin acercarse por pánico al reproche y al rechazo...
El terror de quedarse solo.
El terror a la oscuridad.
El temor de hacer cualquier cosa que se salga de las buenas costumbres.
El terror del juicio de Dios.
El terror a los comentarios de los hombres.
El terror a que la justicia castiga ante cualquier falta.
El terror a dejar de ser atractivo para tu pareja.
El terror de arriesgarse y perder.
El terror de ganar y tener que convivir con la envidia.
El terror de amar y ser rechazado.
El temor a pedir un aumento.
El terror a terminar una relación.
El miedo a aceptar una invitación.
El temor de ir a lugares desconocidos.
El miedo de no ser capaz de impresionar a los demás.
El terror a hacerse viejo.
El miedo de asumir una homosexualidad.
El miedo a cometer errores.
El miedo a las responsabilidades.
El terror al "que dirán".
El terror a morir.
El terror a defraudar.
El miedo a caer y no saber como ponerse de pie.
El miedo a ser uno mismo y no ser aceptado.
El miedo a no ser lo que los demás quieren que uno sea.
El terror a que nuestros defectos llamen la atención.
El terror a que nuestras virtudes no llamen la atención.
El terror de pasar desapercibido al no llamar la atención ni por nuestros defectos ni por nuestras virtudes.
El miedo a sufrir.
El miedo al miedo...
El miedo está en todos lados,
en cada uno de nosotros,
la diferencia es que unos son capaces de confrontarlo y tomar la valiente decisión de decir no estoy de acuerdo.
Por miedo a la soledad es que somos capaces de sufrir la tortura de una mala compañía. Por miedo a sufrir el final de una relación, muchos prefieren sufrir por años el infierno de una relación enfermiza.
Por miedo a sufrir a causa de nuestros errores, sufrimos las consecuencias de no comprometernos, de no acercanos, de no intentarlo, de no arriesgar nada...
Por miedo a sufrir el rechazo de los demás, preferimos no vivir nunca un encuentro, sufrir en soledad, no arriesgarnos a querer... Por miedo al sufrimiento que involucra en que alguien no te quiera como quieres que te quiera: o dejas de atreverte a querer y te quedas seguro con tu sola compañía, sufriendo por no tener a alguien a tu lado; o te conviertes en un ser posesivo, quedandote finalmente solo y llegando al mismo final que la opción anterior.
Por miedo a sufrir una relación sexual no bien lograda, algunos prefieren ni siquiera intentarlo.
Por miedo a fracasar en un proyecto, sufrimos el terrible fracaso de no emprender ninguno.
Por miedo a que nuestros hijos den un mal paso, los llenamos de barreras protectoras que lo único que consiguen hacer es hacerlos incapaces de dar un paso por su cuenta...
Si...el miedo esta en todos lados,
y ante eso creo que tenemos dos opciones:
O nos paralizamos ante la posibilidad y hacemos lo posible por evitar el contacto,
o nos hacemos cargo.
Una mala reacción ante el estimulo nos puede dejar inmóviles,
encasillados,
sin la capacidad de fluir a nosotros mismos... perdiéndonos,
perdiendo personas,
perdiendo oportunidades,
perdiendo tiempo,
y en el fondo, perdiendo vida...
Ingenuamente nos autoconvencemos de que el no arriesgar involucra seguridad, que el no intentar es no caer; que el no hacer aquello a lo que estamos temiendo nos mantendrá mejor... seguros... tranquilos, cuando en el fondo lo único que consigue es llenarnos de límites autoimpuestos, lo cual nunca es bueno...
Mi consigna no es no temer, considero que el miedo debe estar presente en la vida de cada uno de nosotros, pero no como una muralla que nos impida ver lo que la vida nos depara, sino mas bien como una potente herramienta que es necesario aprender a manejar para dominarla en los casos en los que nos enfrentemos a obstáculos. El miedo, o paraliza o puede ser el estimulo que nos ayude a reaccionar ante la vida sacando lo mejor de nosotros para seguir adelante...
Me declaro una defensora de la valentía no como la cualidad de los que no sienten temor, sino mas bien como la de los que saben que mas allá del miedo hay un sin numero de oportunidades que vale la pena alcanzar,...
Supongo que lo único peor que fracasar en el intento, es nunca haberlo intentado... no?
"... Sinceramente sé que no me diferencio gran cosa de los demás, y que mi corazón, al igual que todos ellos, también alberga muchos miedos.... Sin embargo a pesar de todo, siento que los frutos de mi vida hablan por mí, y aunque que he caído en mas de una oportunidad, y sé que en mas de alguna oportunidad las cosas no saldrán como espero, si todo se derrumbase mañana por un paso en falso, por lo menos puedo decir que no he dejado correr mi vida sin arriesgar..."
El miedo...
Author: Carolina Beato /Escúcheme un momento...
Author: Carolina Beato /
Su imagen,
El camino correcto
Author: Carolina Beato /
Cómo saber cuando estamos optando por el camino correcto?
Hasta que punto elegirlo es lo mas adecuado?
Una vez alguien me dijo que los errores en realidad no existían,
que nosotros los calificábamos como tal porque nos sacaban de lo que teníamos estructurado como camino a seguir, sin embargo no eran mas que señales que nos enviaba la vida, Dios o quien quisieras creer que ponía la señal ante tus ojos, para indicarte que ibas por el camino equivocado o simplemente, para darle emoción a tu vida...
Hoy, la idea no me resulta en absoluto descabellada,
es mas, tal vez sean nuestros errores los que van forjando nuestro destino,
sin ellos ¿qué elemento le daría emoción a nuestra cotidianidad?
Hoy en día cada vez hay menos margen para soñar,
llevar una vida intrascendente es tan sencillo como dejarse arrastrar por la rutina y aceptar que de nuestra existencia no hay que esperar grandes cosas...
El conformismo abunda y los sueños están guardados en el último cajón de ese mueble al que ya no se acude porque hay cosas mas importantes que hacer...
No hay tiempo...
¿Cómo dentro de ese circulo vicioso e irremediablemente cegador encontramos el componente que le da vida a lo que hacemos?... Cuantos logran hacerlo?
Acaso sentarse a esperar a que un día, cansados de tanta mediocridad, nazca en nosotros el imperioso deseo de convertir en realidad todos aquellos sueños que se vieron truncados cuando alguien nos convenció de que la vida no era como la imaginábamos?
Me niego categoricamente a la espera y solicito con urgencia un ayuda memoria para no olvidarlo cuando dé el siguiente paso...
Y es que es tan fácil entregarse a la espera, perder la magia, guardar los sueños en el cajón de los recuerdos y vivir como una pieza mas del rompecabezas...
Qué es lo que le da forma a nuestra vida?
Quizás la respuesta sea el romper los esquemas,
el asumir el riesgo de querer vivir de verdad,
el dar un paso equivocado y caer... al fin y al cabo, algunas caídas son necesarias para reconocerte como un ser fuerte o aveces, mas débil de lo que pensabas antes de caer....
Incluso podrían ser útiles para conocer el temor!
Sin el temor a equivocarte y perder lo que tienes, me parecería difícil valorar lo que has logrado;
sí, el miedo es tan necesario como las caídas, pues como todo en la vida, tiene su equivalente, y es el valor lo que te anima a dar el siguiente paso.
Y ojo! el valor, en absoluto es la ausencia de miedo, sino mas bien el conocimiento de que hay algo mas importante que el miedo....El miedo paraliza, el valor te mueve, pero sin el temor jamas se conocería lo que es valor...
Tal vez si nunca nos desviáramos del rumbo fijado en un comienzo,
si nunca rompiéramos los esquemas ni expandiésemos los limites autoimpuestos antes de conocernos,
no tendríamos idea lo que es enamorarse,
jamás sentiríamos ese consquilleo en el estomago,
no haríamos locuras, por el motivo que sea,
no tendríamos hijos,
no seríamos quienes somos,
no viviríamos como se debería...
Creo firmemente que si bien es cierto,
a veces las cosas no salen como uno espera,
el tomar el riesgo, aunque sea para fracasar, es dar un paso, es vencer limitaciones autoimpuestas, es autoconimiento... Cometer un error o fracasar, es mejor que no haberlo intentado nunca… no?
Al menos se intentó... se dio el paso... se rompieron los miedos... se asumió el control.
Los desvíos son necesarios, tanto como el miedo, las caídas y el valor.
Al fin y al cabo uno aprende,
aveces de una manera mas amable que en otras,
ojala siempre fuera de manera amable,
pero así es la vida,
de dulce y agraz dicen algunos,
de colores digo yo...
Si pudiéramos controlar de quién nos enamoramos, enamorarse no sería tan emocionante…
Si pudiéramos conocer que es lo que nos depara el destino para el día de mañana, probablemente nos sentaríamos a esperar y nos volveríamos ciegos...
Yo no pretendo que haya poesía en mi vida, y aventura, y amor;
eso es para las películas... me conformo con atardeceres y circunstancias que me recuerden que estoy viva y que no quiero ser uno mas... me conformo con sentir ese cosquilleo en el estomago de vez en cuando, y con una que otra noche de baile desenfrenado... me conformo con instantes de felicidad pura y simple...
No pretendo la artística impostura del amor que plantea Shakespeare, prefiero los amores capaces de derrumbar la vida, de eliminar las estructuras, de recordar que hay que locuras lindas y que vale pena vivirlas...impetuoso, ingobernable, ensordecedor en su llamado, escalofriante en su potencia...
No tengo claro si me interesa conocer el camino correcto si tengo caminos alternativos tanto o mas emocionantes para llegar al mismo objetivo... lo que si me interesa es tener lo que necesito para mantenerme en condiciones de empezar de nuevo cada vez que el camino alternativo se trunque... quizas esa sea la forma de llegar al correcto...quien sabe...
Al fin y al cabo el tiempo avanza, la gente pasa, los caminos se truncan, las relaciones se terminan, y basta un segundo de serenidad para descubrir en ello un nuevo comienzo...
Lo mejor que podemos hacer es respirar y reiniciar...
Acepte mi oferta...
Author: Carolina Beato /
Si usted no tiene fuerzas para continuar el día de hoy podemos esperar,
yo puedo cuidar de usted,
velar su sueño,
secar sus lágrimas...confíe en mí...
Hay personas que siempre esperan algo,
hay otras que siempre esperan todo,
yo hace algún tiempo deje de esperar y lo encontré a usted,
y el mundo me cambió
o usted cambio mi mundo
o yo el suyo...quien sabe.
Y es que yo ya no quiero seguir sola,
el camino aun es largo,
no sé si podría dejarlo aquí y seguir mi marcha,
creo que me gustaría conversar,
creo que a usted le haría bien conversar,
no sé si entiende o no lo que le digo,
la verdad es que no sé si realmente me importa que lo entienda;
solo sé que en esta vida hay instancias para escapar, para disfrutar, para sentir y para vivir... y son oportunidades que no se dan a diario,
al menos no para todos.
Déjeme ayudarlo,
hoy para usted, ha surgido la posibilidad de emprender el paso nuevamente,
o la posibilidad de caer por última vez,
depende del punto de vista desde el cual lo mire...
Respire hondo,
sienta su alma vibrar,
puede llorar tranquilo,
confíe en mi...
Lo invito a aprender a querer vivir de nuevo.
Si usted me permite tomar su mano y ayudarlo a ponerse de pie,
le aseguro que al menos para usted comenzará una nueva vida.
Escúcheme,
levante su mirada,
el tiempo es suyo,
su alma es libre,
libérese de toda atadura,
regálese la dicha de querer vivir y de poder escoger por cual camino seguir...
Acepte mi oferta, que para mi no es molestia compartir mi camino con usted,
y tranquilo,
si usted hoy no puede ponerse de pie, yo me puedo quedar de igual forma,
esperarlo, velar su sueño, secar sus lágrimas, ayudarlo a reunir fuerzas para empezar de nuevo,.
Yo no le pido nada a cambio,
solo quiero ayudarlo,
entienda que no puedo continuar mi marcha sabiendolo así,
para bien o para mal nuestros caminos se cruzaron,
y no podría continuar el mio sin hacer lo posible para que usted continue el suyo..
Tranquilo,
confíe en mí,
descanse,
recuerde que usted ya no esta solo y que pase lo que pase,
venga lo que tenga que venir: yo estoy y estaré con usted siempre que lo acepte y por supuesto, me lo permita...
Me niego...
Author: Carolina Beato /
Hoy vengo a escribir palabras de rebeldía,
hoy me siento con el derecho de ignorar parámetros, estatus y cánones establecidos por quienes creen ser dueños de la verdad.
Por qué tenemos que aceptar, creer y llevar a cabo cosas, pensamientos y creencias basadas en lo que la mayoría, o nuestros cercanos creen que es lo correcto?.
Por qué tenemos que ser enjuiciados por ser, pensar o creer cosas diferentes a lo que debiésemos?.
Me revelo ante la injusticia de un juicio valorico cargado de ignorancia, intolerancia e insensatez.
Me niego a tener que dejar de decir lo que pienso para evitar miradas, discusiones, malos ratos.
Por qué tenemos que vivir pensando en lo que va a pensar el resto acerca de nosotros!.
Porque tenemos que comandar nuestros actos y pensamientos de acuerdo a lo que se califica como correcto?.
Me niego a aceptar que pongan en mí, ideas y formas de pensar, que solo están en las mentes de otros.
Me niego a cargar con culpas y rencores que no pertenecen.
Me niego a entregarme a divinidades que no logran explicar mis cuestionamientos, y solicito el respeto ante eso.
Me gustaría saber la formula para hacer entender que no estamos en línea, que no tenemos porque estarlo, y que eso es lo que hace increíbles las interrelaciones.
No miramos la realidad desde la misma realidad,
la realidad del que está a mi lado,
por muy cerca que estemos,
no es la misma que percibo yo.
No veo las cosas igual que los demás, pues nadie ve las cosas igual que el otro,
cada uno tiene su propio punto de vista, y aunque muy similar, nunca es igual.
Exijo el derecho a no querer ver las la realidad desde mismo punto de vista que el resto, y mas aun, exijo respeto y tolerancia a la hora de escuchar.
Cada uno da objetividad a la realidad,
y señores!
¡Cuantas realidades hay en una sola realidad!
La subjetividad con la que veo las cosas es mi objetividad,
lo que veo en mi realidad es objetividad, mi propia objetividad;
y es incuestionable, o quizas tan cuestionable como las realidades, subjetividades u objetividades de los demás.
Cual es el punto que divide las cosas?.
La línea que marca los límites del resto, es acaso igual a la mía?.
El bien es completa ausencia de mal?.
Acaso la fealdad es la completa ausencia de belleza?.
La verdad no se entrega señores,
cada uno la busca dentro de su propia forma de percibir la realidad.
Hemos aceptado, sin mayor reflexión, el hecho de que no puede haber cavida a otras realidades, y no hemos pensado que nosotros también podemos crear realidades en un mundo nuestro.
Sepan bien,
que hay tantas verdades como seres humanos en este mundo,
y que hoy, y ahora, exijo el derecho de expresar mi verdad sin temor a cuestionamientos.
Manifiesto Ambiental - Noah Sealth
Author: Carolina Beato /Tenéis que saber que cada trozo de esta tierra es sagrado para mi pueblo, la hoja verde, la playa arenosa, la niebla en el bosque, el amanecer entre los árboles, los pardos insectos, son sagradas experiencias y memorias de mi pueblo.... Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra cuando comienzan el viaje a través de las estrellas. Nuestros muertos en cambio, nunca se alejan de la tierra que es la madre. Somos una parte de ella, y la flor perfumada, el ciervo, el caballo, el águila majestuosa, las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre son nuestros hermanos. Todos pertenecemos a la misma familia. El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, tambien representa la sangre de nuestros antepasados. Si os la vendiésemos, tendríais que recordar que son sagradas y así recordárselo a vuestros hijos. También los ríos son nuestros hermanos porque nos liberan de la sed, arrastran nuestras canoas y nos procuran los peces; además, cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuentan los sucesos y memorias de la vida de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre... Sí, gran jefe de Washington, los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, son portadores de nuestras canoas y alimento de nuestros hijos. Si os vendemos nuestra tierra, tendréis que recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos, que también lo son suyos, y que por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano...
Por supuesto que sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra forma de ser, no le toma el valor a un trozo de tierra u otro, porque no la ve como hermana, sino como enemigo, cuando ya la ha hecho suya la desprecia y sigue caminando, deja atrás la tumba de sus padres sin importarle. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos, son olvidados. Trata a su madre la tierra, y a su hermano el firmamento como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devora la tierra dejando detrás solo un desierto.... No lo puedo entender, vuestras ciudades hieren los ojos del hombre piel roja. Quizás sea porque somos salvajes y no podemos comprenderlo. No hay un sitio tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde se pueda escuchar en la primavera el despliegue de las hojas o el rumor de las alas de un insecto. Quizás es porque soy un salvaje y no comprendo bien las cosas. El ruido de la ciudad es un insulto para el oído, y yo me pregunto: ¿Qué clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la balsa?. Soy un piel roja y no lo puedo entender. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aroma de pinos.
Cuando el último piel roja haya desaparecido de la tierra, cuando no sea más que un recuerdo su sombra, como el de una nube que pasa por la pradera, entonces todavía estas riberas y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo, porque nosotros amamos nuestro país como ama el niño los latidos del corazón de su madre. Si decidiese aceptar vuestra oferta, tendría que poneros una condición: que el hombre blanco considere a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. Tengo vistos millares de búfalos pudriéndose abandonados en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco. Soy un salvaje y no comprendo como una maquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos solo para sobrevivir. ¿Que puede hacer el hombre sin los animales?. Si todos los animales desapareciesen, el hombre moriría en una gran soledad, todo lo que pasa a los animales muy pronto le sucederá también al hombre. Todas las cosas están ligadas. Debéis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros, que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurre a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra, si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos. De una cosa estamos bien seguros: la tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. Todo va enlazado, el hombre no tejió la trama de la vida; él es solo un hilo. Lo que hace con la trama, se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo quizás seamos hermanos. Ya veremos.
Sabemos una cosa que quizás el hombre blanco descubra algún día: Nuestro Dios es el mismo Dios. Vosotros podéis pensar ahora que él os pertenece, lo mismo que deseáis que nuestras tierras os pertenezcan, pero no es así. Él es el dios de todos los hombres y su compasión alcanza por igual al piel roja y al hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable par Él y se daña y se provoca la ira del Creador. También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. El hombre no ha tejido la red de la vida solo es uno de esos hilos y está tentando la desgracia si osa romper esa red. Todo está ligado entre sí, como la sangre de una misma familia. Si ensucias vuestro lecho cualquier noche moriréis sofocados por vuestros propios excrementos, pero vosotros caminareis hacia la destrucción rodeados de gloria y espoleados por la fuerza de Dios, que os trajo a esta tierra y que por algún designio especial os dio dominio sobre ella y sobre el piel roja, ese designio es un misterio para nosotros, pues no entendemos porque se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de los exuberantes colinas con cables parlanchines...
Desapareció
¿Dónde está el águila?…
Desapareció
...Así se acaba la vida y solo nos queda el recurso de intentar sobrevivir..."
Cuando leí este discurso, las palabras me conmovieron profundamente... las comparto ....creo en el mismo ideal desde mucho (por creencias personales, no por haber leído este discurso precisamente)... intento transmitirlas... las vivo... es una reflexión constante y eterna...
Aprenderás
Author: Carolina Beato /Comenzarás a aprender que los besos nos son contratos, ni regalos ni promesas... y aceptarás tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto.
Aprenderás a construir hoy todos tus caminos porque el terreno de mañana es incierto y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío...
Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado, aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás algún día perdonarlas.
Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma... descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de tu vida.
Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos si aceptamos que los amigos cambian. Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar de su compañía... descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y que es necesario decirles siempre que las amamos porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que podamos hacerlo...
Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tiene influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres se,y que el tiempo es corto. Aprenderás que no importa a dónde llegaste sino a qué lugar te diriges y si no sabes cualquier lugar sirve...Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.
Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo necesario enfrentando las consecuencias.
Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte... y que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.
Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da derecho a ser cruel.
Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman pero no saben cómo demostrarlo...
Aprenderás que no siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo. Aprenderás que con la misma severidad con que la juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.
Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.
Descubrirás que en la vida hay cosas como el viento: que están pero no pueden ser vistas, y cosas como el río, que siempre se están llendo pero que nunca se van...
Entonces, sabrás realmente lo que puedes soportar, sabrás que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más....
la vida realmente vale cuando tienes el valor de enfrentarla...
William Shakespeare



